
¿Y para qué han desarrollado un sistema así? Según el Instituto Fraunhofer, gracias a este sistema se puede medir el tiempo que tarda un empleado en coger una pieza o una herramienta antes de proceder a su ensamblado y, procesando los movimientos realizados y el tiempo empleado, se podrían buscar vías alternativas de ubicación de los enseres necesarios (o adaptar la planta de producción) para mejorar la producción y hacerla más eficiente. Pero, claro está, este tipo de sistemas también tienen su parte negativa porque son una especie de “gran hermano” que controla al trabajador de una manera mucho más precisa que un capataz o un jefe de sección puesto que escudriña todos los movimientos realizados, los procesa en una computadora y, al final, se termina evaluando la eficiencia del trabajador.